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Ya ha llegado el cambio de hora: por qué cuesta más ver al volante al anochecer

Desde el domingo 25 de octubre anochece una hora antes. Muchos trayectos que hasta la semana pasada se hacían con luz de día, como la vuelta del trabajo o la recogida en el colegio, se hacen ahora con poca luz o directamente de noche. Es en estas semanas cuando más gente nota que ve peor al volante y se pregunta si es normal.

Qué le ocurre al ojo cuando baja la luz

Con poca luz la pupila se dilata para dejar entrar más, y la retina pasa a trabajar con unas células que distinguen peor los detalles y los colores. El resultado es que se pierde contraste, cuesta más calcular distancias y los faros de los coches que vienen de frente deslumbran más.

Con los años esto se acentúa. La pupila se dilata menos, el cristalino pierde transparencia y dispersa la luz, y el ojo tarda más en recuperarse de un deslumbramiento. Por eso es habitual que a partir de los 50 o 60 años la conducción nocturna resulte más incómoda, aunque de día se vea bien.

Señales que conviene no pasar por alto

  • Halos o estrellas alrededor de los faros y las farolas.
  • Deslumbramientos que tardan en pasar después de cruzarse con otro coche.
  • Dificultad para leer las señales hasta estar muy cerca.
  • Sensación de ver claramente peor de noche que de día.
  • Conducir más despacio de lo habitual o evitar coger el coche de noche.

Detrás puede haber causas muy distintas: una graduación sin corregir o que ha cambiado (una miopía pequeña o un astigmatismo que de día pasan desapercibidos se notan mucho más con poca luz), unas cataratas que empiezan, ojo seco, o una enfermedad de la retina que conviene descartar. Solo una exploración oftalmológica permite saber cuál es.

Consejos para conducir al anochecer

  1. Lleve la graduación al día y las gafas limpias. Un tratamiento antirreflejante en los cristales reduce los reflejos de los faros.
  2. Limpie el parabrisas por dentro y por fuera. La suciedad interior, que casi no se ve de día, multiplica los destellos de noche.
  3. No dirija la calefacción hacia la cara. Reseca el ojo y la visión se vuelve más borrosa e inestable.
  4. No mire directamente a los faros que vienen de frente: desvíe la mirada hacia el borde derecho de la carretera hasta que pasen.
  5. Desconfíe de las gafas amarillas «de conducción nocturna». Restan luz al ojo justo cuando más la necesita y no mejoran la visión. Y nunca use gafas de sol de noche.
  6. Haga paradas en los trayectos largos. El cansancio empeora la visión, también la nocturna.

La revisión del carnet no sustituye a la del oftalmólogo

El reconocimiento para renovar el permiso de conducir comprueba que se alcanzan unos mínimos, pero no busca la causa de los problemas ni explora el interior del ojo. Si nota alguna de las señales anteriores, lo prudente es pedir una revisión completa antes de que llegue lo más oscuro del invierno.

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