Skip to content

Seis señales de que su hijo no ve bien

Septiembre es el mes en que más consultas de oftalmología infantil se abren, y no es casualidad. Durante el verano un niño vive al aire libre, mirando de lejos, sin exigencia sostenida de cerca. En cuanto empieza el curso aparecen la lectura, la pizarra, los deberes y las horas de atención mantenida, y lo que estaba compensado deja de estarlo.

El problema es que un niño casi nunca dice que ve mal. No tiene con qué comparar: para él, así es como se ve. Por eso conviene saber qué señales delatan una dificultad visual.

Las seis señales

  • Se acerca mucho. Al papel, al libro, a la pantalla o a la televisión, de forma sistemática y no puntual.
  • Guiña, frunce el ceño o inclina la cabeza. Cerrar un ojo para ver mejor o adoptar siempre la misma posición de la cabeza no es un tic: es una estrategia para compensar.
  • Se cansa o se distrae con la lectura. Empieza bien y a los diez minutos se levanta, pierde la línea o se salta palabras. Con frecuencia se interpreta como desinterés.
  • Se queja de dolor de cabeza al volver del colegio. Sobre todo si es frontal o alrededor de los ojos, y se repite los días de más carga de trabajo de cerca.
  • Se frota los ojos con insistencia o parpadea mucho. Especialmente después de tareas de cerca prolongadas.
  • Tiene torpeza al calcular distancias. Le cuesta atrapar la pelota, tropieza al bajar escaleras o choca con los marcos de las puertas.

A ello se añade una señal que los padres detectan enseguida y que requiere valoración sin demora: que un ojo se desvíe, aunque sea de forma ocasional o solo cuando el niño está cansado. Pasados los primeros meses de vida, una desviación ocular nunca es normal y no se corrige sola con el tiempo.

A qué edad conviene revisar

La recomendación general es una primera revisión oftalmológica en torno a los tres o cuatro años, antes de empezar la etapa de lectura, aunque no haya ningún síntoma. Y antes si existen antecedentes familiares de estrabismo, ojo vago o defectos de graduación elevados, o si se observa cualquiera de las señales anteriores.

El motivo es que buena parte del desarrollo visual sucede en los primeros años. Detectar a tiempo un ojo con menos visión permite tratarlo mientras el sistema visual aún responde bien, y esa ventana no se mantiene abierta indefinidamente.

Qué diferencia hay con la revisión del colegio o la óptica

Los cribados escolares y las revisiones en óptica cumplen una función útil de detección, pero miden fundamentalmente agudeza visual. Una revisión oftalmológica pediátrica completa incluye además el estudio de la graduación bajo condiciones controladas, la exploración de la alineación ocular y de la motilidad, la valoración de la visión binocular y de la percepción de profundidad, y el examen del fondo de ojo.

Son cosas distintas, y la primera no sustituye a la segunda.

Volver arriba