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Visión doble: cuándo hay que actuar de inmediato

Ver dos imágenes de un mismo objeto es un síntoma que asusta, y con razón. La diplopía puede deberse a causas banales y perfectamente tratables, pero también puede ser la primera manifestación de un problema neurológico que requiere atención inmediata. Distinguir un caso del otro no siempre es posible desde casa, pero hay criterios que ayudan a decidir con qué urgencia actuar.

Primero, una prueba sencilla

Tápese un ojo. Si la visión doble desaparece al tapar cualquiera de los dos, se trata de una diplopía binocular: el problema está en la coordinación entre ambos ojos. Si persiste con un ojo tapado, es una diplopía monocular, cuya causa suele estar en el propio ojo, por ejemplo en la córnea o en el cristalino, y que en general reviste menos urgencia.

La observación es útil para orientar, no para diagnosticar. Anótela y comuníquela, porque es una de las primeras preguntas que se le harán.

Cuándo acudir a urgencias sin esperar

Acuda a urgencias del hospital más cercano, de inmediato, si la visión doble aparece de forma brusca y se acompaña de alguno de estos signos:

  • Dolor de cabeza intenso, distinto de los habituales o de instauración súbita.
  • Caída de un párpado, especialmente si se asocia a una pupila más dilatada que la del otro ojo.
  • Debilidad o pérdida de sensibilidad en una parte del cuerpo, o desviación de la comisura de la boca.
  • Dificultad para hablar, para articular o para tragar.
  • Inestabilidad, mareo intenso o dificultad para caminar.
  • Dolor ocular importante, con el ojo rojo o protruido.
  • Antecedente reciente de traumatismo craneal.

Ante cualquiera de estos signos no pida cita: acuda directamente a urgencias hospitalarias. La rapidez importa.

Cuándo se estudia en consulta programada

Cuando la visión doble aparece de forma progresiva, intermitente o vinculada al cansancio, sin ninguno de los signos anteriores, procede una valoración especializada programada. Es el caso, entre otros, de la diplopía que solo se nota al final del día, de la que aparece únicamente al mirar en una dirección concreta, o de la que acompaña a una desviación ocular antigua que ha empeorado.

También la diplopía que aparece tras la cirugía de una catarata, o al cambiar de gafas, o en el contexto de una alteración tiroidea ya conocida, requiere estudio aunque no sea urgente.

Qué se estudia

La valoración incluye la exploración de la motilidad ocular en todas las posiciones de mirada, la medida de la desviación en cada una de ellas, el estudio de la función de cada músculo, la exploración pupilar y palpebral y el examen del fondo de ojo. En función de los hallazgos puede ser necesaria una prueba de imagen o una analítica, y coordinar el caso con neurología, endocrinología u otras especialidades.

El objetivo no es solo aliviar la visión doble, sino identificar por qué se ha producido.

Qué tratamiento tiene

Depende enteramente de la causa. Cuando la diplopía obedece a una alteración de la motilidad, el manejo puede pasar por prismas incorporados a las gafas, por oclusión temporal para hacer llevadera la fase aguda, por toxina botulínica o por cirugía de los músculos oculares cuando la situación se ha estabilizado. Muchas parálisis oculomotoras mejoran de forma espontánea en los primeros meses, por lo que la cirugía suele plantearse una vez transcurrido ese periodo de observación.

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